Trabajar en casa puede significar disponer de una habitación propia o integrar un puesto en una zona compartida. Esta colección se centra actualmente en escritorios con diferentes dimensiones y formas de almacenamiento. El objetivo es que el mobiliario responda al equipo y al tiempo de uso, sin dificultar el resto de actividades de la casa.
Define qué haces en tu puesto
No necesitas la misma superficie para un portátil que para una pantalla independiente, documentos y accesorios. Identifica qué debe permanecer sobre la mesa y qué puedes recoger en baldas o cajones. Decide también si el escritorio quedará instalado de forma permanente o si necesitas plegarlo al terminar la jornada.
Diseña el conjunto con la silla y la luz
La mesa forma parte de un puesto completo. Comprueba el espacio para las piernas, la altura del tablero respecto a la silla y la posición de la pantalla. Ten en cuenta ventanas, reflejos y conexiones. Las medidas de una fotografía no sustituyen probar la distribución con tus propios equipos y accesorios.
Deja margen para cambiar de uso
Los modelos con almacenamiento integrado pueden reunir material en un solo mueble; los tableros sencillos permiten otras configuraciones. Revisa las cargas y el acceso a enchufes antes de colocar equipos. Si hay ruedas o mecanismos de plegado, consulta sus bloqueos. En cada ficha puedes contrastar estas condiciones y confirmar qué elementos se incluyen.










